EL ALMA ESTÁ HERIDA

 

 

            Señor, veo que tu presencia en mi alma es tan segura cuando así dices: “El que guarde mi palabra, mi Padre y Yo iremos a él, y haremos morada en él”.

           

            El alma siente, Señor, esta presencia divina que la embriaga. La dejas herida, Señor, de tus amores, que son dulzura y vida. El alma ya no puede vivir sin tu Presencia divina, pues la has dejado tan herida, que le es sabroso por tu Amor, estar así herida.

            Heriste mi alma con tus amores y mi alma sigue así herida, pero es una herida tan dulce y sabrosa, que de ella currar nunca querría.

            Señor, mi alma está herida de tus amores y estos amores a mí me dan vida, vida que quiero emplearla toda, para amarte más cada día.

 

            “Vengo de comulgar, Dios es siempre AMOR”.

 

            Consulto mi vida espiritual con una religiosa que conoce bien mi vida. Me dice que siga así, que son las obras las que dan valor a la vida espiritual y según el amor con que se hagan.