EL GOZO DE DIOS

 

 

    Mi oración de esta tarde ha sido deliciosa. Ha sido esa oración en la cual sin ver, veía, sin oír, oía, sin hablar, entendía.

    He sentido a Dios en mi alma produciéndome rayos de felicidad. No sé como explicar esto. Creo que para entenderlo, hay que vivirlo. Por lo que Dios me hacía sentir, veía que Dios se regalaba en mi alma con mucho amor. Sin hablar, me decía que me amaba mucho por la felicidad que me daba a gozar. Sin oir, oía como con el susurro de su amor se recreaba en mi alma lleno de amor.  Quiero amar a mi Dios Amor, siendo muy fiel. Todos estos goces y delicias suponen que tengo que llevar las contrariedades con un amor generosísimo a Dios, me guste o no me guste, y todo hacerlo por amor a El, sin pararme en mi para nada. Creo que esta es la manera de dar mi amor a Dios. No hago más de lo que debo hacer, pues, sierva soy del Señor, sierva inútil, pero que que quiere amar mucho a Dios, pues para esto he sido creada, para amarle, servirle, y darle gloria.

    Mi oración de esta tarde ha sido deliciosa. Señor, pido mucho por lo que ya sabes, ayúdale a reflexionar, a que cambie de conducta. Señor, no le abandones, ten compasión de él y de todos los hombres, tu misericordia no tiene límites.

    Mi oración sigue siendo deliciosa, pero eso no quita que tenga algunas distracciones, las cuales pienso que son por mi culpa y que debo evitarlas. Y evitarlas quitando pensamientos inútiles que en la oración son un estorbo muy grande y que se sienten sin que una se de cuenta. Pero, si cogemos el hábito de no consentirlos, no nos molestarán tanto en la oración, aunque hay veces que no llegan a quitar del todo el recogimiento interior. Porque el alma al darse cuenta de su presencia, los quita enseguida. Por eso, durante el día debemos procurar que nuestro pensamiento no se alimente de cosas inútiles.

    Señor me da a entender, que sentir si divina presencia, es poseer ya el Espíritu Santo.

    Yo veo, Señor, que con tanto conocimiento y amor que pones en mi d Ti, cualquier otra alma sería mejor que yo. Quiero ser mejor, no consigo amarte como quisiera, me veo débil. Esta debilidad moral que veo en mi, no me deja ser lo que yo quisiera ser para darte todo mi amor por puro amor a Ti, mi Dios Amor. Tu lo eres todo para mi. Me dan ganas de llorar viendo lo que soy para darte amor. Pero en ello me dejas ver la misericordia que tienes conmigo, tratándome con tanto amor como me tratas. Gracias Señor.

    Digo a los pecadores, y me cuento entre ellos, que vayamos arrepentidos, que El está deseando perdonarnos y darnos el Abrazo de su Amor. Pienso por mi, y me propongo ceder en mis derechos por amor a Dios en favor de cualquier hermana, y si esta no me es simpática, será con mayor obligación, aunque vea en ella una no rectitud de intencion en sus acciones.

    Debo amar a Dios sobre todo, por encima de todo, y por puro amor a El mismo, todo lo demás que ame, será dentro de este amor. Pero, siempre Dios mi primer amor. Señor, en Ti confío.