SU COMPLACENCIA EN NOSOTROS

 

          

 

          Negar a Dios, advertida y deliberadamente, como si fuese una cosa cualquiera, con pretexto de que es una nonada –advierte el padre Gron- es faltar al Amor en un punto esencial. Es renunciar a la familiaridad  o íntima unión con Dios. Es privarlo de su mayor gloria, pues en esto la pone, en que la criatura no mire como una cosa ligera lo que a Él le agrada o desagrada.

             La criatura ha de estar dispuesta a sacrificarlo todo al menor beneplácito de Dios. Un alma fiel en la resolución de complacerle, aún en las cosas pequeñas, gana infaliblemente el Corazón Divino y atrae sobre sí toda su ternura, todos sus favores y todas sus gracias y aumenta acada instante inconcebibles tesoros de méritos.

             Añade sin embargo, que el amor quiere una santa libertad. Todo consiste en no perder de vista a Dios, en hacer a cada instante lo que su Gracia nos inspire y en apartarnos de cuanto vemos que le desagrada.

            Dice Santa Teresita del Niño Jesús, que para ser santa es preciso sufrir mucho, buscar siempre lo más perfecto y olvidarse uno de si mismo.

  

            Si cada uno es libre de escoger entre los sacrificios que se le piden, yo, Dios mío, los escojo todos. No quiero ser santa a medias. No tengo miedo a sufrir por Vos, sólo temo un cosa, que es conservar mi voluntad. Tomadla Señor, pues yo escojo lo que Vos queréis.

 

            A los hijos les es dado comer con su padre a la mesa, y de su mismo plato. Esto es apacentarse de su Espíritu, y a los demás que no son así les dan las migajas que caen de la mesa.

            “Estos últimos nunca llegarán a la verdadera libertad de corazón puro, ni a las gracias de mi gozosa intimidad, si antes no renuncian enteramente haciendo cada día el sacrificio de sí mismos, sin la cual no puede durar una unión fruitiva”. (Esto lo dice el Señor).

  

 

            DÍA 30-7-1981

 

            Señor, yo quiero ser tuya siempre. Después de lo de ayer, deseo más ser tuya siempre. No sólo cuando me guste. No sólo cuando me convenga. No sólo por parecer mejor. No sólo en momentos fáciles. No sólo cuando me vean.

            Señor, yo quiero ser siempre tuya y, en cualquier momento fácil o difícil, en cualquier circunstancia agradable o desagradable, siempre, siempre.

            Ayer, cuando fallos tuve. Me porté siendo cobarde. Pero vuelvo ahora a decirte: perdón Señor, a pesar de todo quiero ser tuya, en cualquier momento o circunstancia, en cualquier ocasión, pero siempre Señor quiero ser tuya. En Ti Señor pongo mi confianza. Señor, Tú eres mi fortaleza. Yo soy débil, mis debilidades son muchas. Señor, en Ti pongo mis debilidades para vencerlas.

 

 

            DÍA 31-JULIO-1981

 

            Hoy, durante la oración, mis deseos son de ser cada vez más de Dios, sin condiciones. Procuraré poner los medios y cumplirlos con fidelidad, por puro amor de Dios. Como siempre cuento con la gracia de Dios, sin Él nada soy.

            ¡Siempre te necesito, mi Dios Amor!

 

            el Señor dice al beato Susón: “Si quieres llegar de veras a mi pura divinidad, es menester que antes pases por mi Humanidad paciente y que te conformes con ella”.

 

  

            DÍA 1-AGOSTO-1981

 

            Como estos días le digo al Señor que quiero ser suya, Él me dice que seré suya si me abandono en sus Manos, para que obre en mí como Él quiera. Me dice, que cuando una cosa se tiene en propiedad, el que la tiene, puede hacer de ella lo que quiera, sin consultar ni pedir parecer.

            El alma tiene que estar contenta con lo que Él haga, pues, como Dueño y Señor, sabe lo que más le conviene para su bien. El alma tiene que estar contenta con lo que el Señor disponga de ella, pues sabe que será lo mejor y lo que más la conviene, y que todo lo que hace su Señor, es por Amor.

            Hay veces que al alma la habría gustado más otra cosa, pero como su voluntad está unida a su Señor, y forman una sola voluntad, el alma ya no piensa ni discurre, sólo dice estar contenta con hacer la Voluntad de su Señor. Así, ese alma, en cualquier estado de vida, es feliz, porque para ella su felicidad está en hacer la Voluntad de su Señor. Para eso quiere ser suya y se considera feliz de que su Señor la admita en su servicio, sea cual fuere su ocupación. Ella está con su Señor y es feliz.

            La santa obediencia nos ayudará mucho para seguir esta voluntad de Dios y ser en ella felices, porque la obediencia da mucha paz, y en esa paz el alma se encuentra con Dios. Sin paz es muy difícil, yo diría que imposible, encontrar a Dios en nuestra alma y vivir de amor en Él.

 

            Dice Orígenes: “Después de renunciar a las cosas pasajeras y a todo lo de aquí abajo, ése llegará a contemplación y deseo de lo invisible y eterno. Más, para esto, es menester una gracia debida a la Divina Misericordia que nos haga contemplar la Hermosura del Verbo y arder en su Amor.

 

            Dice San Basilio: “Cuando el ojo del alma haya quedado puro y sin sombra alguna, entonces puede llegar a contemplar las cosas divinas, gracias a la luz de lo alto, que viene a llenarle abundantemente, aunque sin atarle.

 

            Dice San Gregorio: “Más, para esto, purifiquémonos. Hagámonos semejantes a Dios y entonces recibiremos la visita del Verbo, lo que guardaremos dentro de nosotros, y lo haremos brillar a los ojos de los demás”.

 

 

            Cuantas cosas oigo, más quiero ser de Dios, y más quiero vivir para Él, cueste lo que cueste. Se oyen cosas que yo no pensaba, me dan pena, pero eso no me quita para seguir mi camino de querer ser de Dios todo lo que pueda. Tengo que luchar, pero cuento para todo, y como siempre,con la gracia de mi Dios Amor.

 

            Dios mío, ya sabes que quiero ser tuya siempre, y como Tú quieres, pero cuento contigo, con tu gracia, como siempre.

 

            La contemplación es amor, sus intimidades Dios las da.

 

 

            DÍA 6-AGOSTO-1981

 

            Mi oración de hoy sigue con bastante recogimiento. El Señor me trata con sus dulzuras de amor. ¡Gracias mi Dios Amor!