LA CORRECCIÓN A UN ALMA

 

 

            Si a un alma la corrigen, pero la cargan demasiado, y a otras, por lo que sea, no las corrigen así, resulta que el alma que se ve demasiado corregida, no puede con tanto peso y se hunde.

            La que no está corregida, porque se la facilita todo, esa vuela, pero como no tiene lucha, su vuelo puede ser ficticio y no dar el resultado que debía dar. Cuando se reciben desprecios, esa lucha para vencerlos, ayuda mucho para la vida espiritual.

            Dice Santa Teresa, que cuando deseemos alabar a Dios y holgamos de su Bondad y que sea “EL QUE ES”, y en desear su honra y gloria, estén con gran aviso cuando el Señor les diese esto, no lo dejen por acabar la meditación que se tiene de costumbre. Para aprovechar mucho de éste camino y subir a las moradas que deseamos, no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho, y así, lo que más os despertare a mar, eso haced.

 

            Señor, sentí tu presencia dulcísima de Amor en toque delicioso, y yo, por seguir mis inclinaciones, no te atendí como tenía que hacerlo. Tú, Señor, te fuiste, y por más que hago, no vuelves como antes, aunque has dejado mi alma recogida en tu Amor. Yo tengo la culpa, Señor perdóname. Era un momento en que leía algo del cielo, y parecía como si me dijeses que me dabas a gustar momentos de cielo, pero por mi culpa, Tú te fuiste. Perdóname Señor. Esto me enseña como tengo que estar atenta y agradecida a tus visitas de Dios en mi alma. Tengo que aprovecharme de ella con mucho amor.

            Estas saetas de amor, por pequeñas que sean, dejan el alma “fiel” a la voluntad amorosa de Dios, con deseos de más perfección y sin condiciones, como Dios quiera.

 

            Estos toques y estas presencias tuyas son maravillosas Señor, porque dejando el alma en libertad, ella se entrega sin condiciones.

 

            Mi oración de hoy ha sido deliciosa y la de ayer también. ¡Gracias Señor! Que yo sea fiel, comprensiva y humilde y todo por tu Amor.

 

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            Mi oración de esta mañana ha sido feliz. Después de la Sagrada Comunión más feliz. Esta tarde lo mismo. Creo que al dejar lo que el Señor me pedía, según me parecía a mi, el Señor me da a conocer que quiere que le obedezca y sea más fiel a sus deseos.

 

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            Siento la Presencia del Señor y verdaderamente no hay deleite como su deleite, no hay gozo como su gozo. ¡Gracias Señor! Yo creo que el Señor adentra el alma dentro de Él, y como Él es gozo, le hace gustar al alma de su gozo. Ahí todo se olvida, se está en otro mundo, el del gozo de Dios. Dios, al darse Él, nos da lo suyo, y como Él es gozo, nos da su gozo.

 

            Al decirte Señor que te quiero amar, que te amo con todo mi corazón, quiere decir que todo lo tengo que hacer por amor a Ti, con la mayor generosidad y sin mirarme para nada a mí ni a mis gustos. Todo hecho solo por amor a Ti y para darte mayor amor a Ti

 

            El Señor me hace ver el valor de los desprecios y de las humillaciones. ¡Gracias Señor!

            La oración de hoy ha sido fervorosísima. Siento la Presencia de Dios dulcemente que recoge mi alma llenándola de suavidad y amor. ¡Cuántas cosas me enseña el Señor en estos momentos de su amor a las almas, de su generosidad para perdonar, de su misericordia para nosotros pecadores! ¡Tanto me enseña en este, su dulce recogimiento! Deja al alma con una paz deliciosa y con un gran recogimiento interior. En estos momentos no tienen ningún valor las cosa exteriores, todo lo llena interiormente mi Dios Amor. ¡Gracias Señor!