Nunca me gusta decir lo que yo doy a Jesús. Eso es cuenta nuestra, de Jesús y mía. Todo lo que haga por amor a El mismo, a ello estoy obligada. Soy sierva suya. Para eso me creó Dios, para amarle, servirle, y darle gloria. Pero, sí me gusta escribir las delicadezas que Dios tiene para las almas que le aman, o que quieran amarle. Y sobre todo si le aman con puro amor a El mismo. Dios es Amor. El vencimiento es cruz.

            Estoy haciendo la visita al Santísimo. Pienso que en estos días no me pasan cosas, y como había escrito algo sobre las renuncias y vencimientos. Estando así distraída pensando  en el vencimiento, siento la Presencia Divina en mi interior muy fuerte, tanto que quedó mi alma muy recogida.

            Siempre se me suelen cerrar los ojos en estos casos, sin darme cuenta de ello. Estando con los ojos cerrados, veía una cruz de tamaño natural del estilo de las que pinta el pintor Dalí, con el Cristo inclinado hacia delante. Estaba un poco de costado, pero yo no hacía caso, y meneaba la cabeza y cerraba los ojos. Cuando abría los ojos, no veía nada, y cuando se me volvían a cerrar, otra vez veía el crucifijo, pero un poco más vuelto e espaldas. A esto, oigo que me dicen: "El vencimiento es cruz".

            A mi entender, fue que el vencerse siempre cuesta. Y que cuanto mayor es el vencimiento, más nos cuesta y es mayor cruz.

Sor Luisa María