Dios me ha llenado hoy en la oración que me ha dado, de su dulzura y suavidad. ¡Me ha hecho ver tantas cosas! Me ha hecho ver como mi alma descansaba en su amor.

            He visto que Tú, Señor, dulcemente tenías mi alma   descansando en tu Seno, Señor mío y Dios mío.

            No quiero faltas ni pecados voluntarios. Para esto tengo que estar muy sobre mi, y no obrar con ligereza, porque quiero obrar dándote puro amor. Por eso, tengo que pensar muy bien lo que hago, y guardar mi equilibrio de fidelidad en mis acciones.

            Saco el propósito de ser atenta con aquella alma que Tu sabes, que no huya de darte amor aunque me cueste.