Mi oración sigue siendo deliciosa, pero eso no quita que tenga algunas distracciones, las cuales pienso que son por mi culpa y que debo evitarlas. Y evitarlas quitando pensamientos inútiles que en la oración son un estorbo muy grande y que se sienten sin que una se de cuenta. Pero, si cogemos el hábito de no consentirlos, no nos molestarán tanto en la oración, aunque hay veces que no llegan a quitar del todo el recogimiento interior. Porque el alma al darse cuenta de su presencia, los quita enseguida. Por eso, durante el día debemos procurar que nuestro pensamiento no se alimente de cosas inútiles.

            El Señor me da a entender, que sentir si divina presencia, es poseer ya el Espíritu Santo.

            Yo veo, Señor, que con tanto conocimiento y amor que pones en mi de Ti, cualquier otra alma sería mejor que yo. Quiero ser mejor, no consigo amarte como quisiera, me veo débil. Esta debilidad moral que veo en mi, no me deja ser lo que yo quisiera ser para darte todo mi amor por puro amor a Ti, mi Dios Amor. Tu lo eres todo para mi. Me dan ganas de llorar viendo lo que soy para darte amor. Pero en ello me dejas ver la misericordia que tienes conmigo, tratándome con tanto amor como me tratas. Gracias Señor.