Pensando en lo costoso que es estar con personas de carácter difícil, yo decía: Voy a procurar huir de ciertas personas. Pero, hoy, después de la comunión, el Señor me ha hecho ver el amor que le puedo dar no rehuyendo a personas así, estando complaciente con ellas, perder de mis derechos para complacerlas. Esto me ha llenado de alegría. Procuraré agradar a Dios, agradando a los demás.

            Eso es lo que busco, dar a Dios mucho amor, costoso, difícil, difícil, un amor que me cueste, lleno de generosidad, y todo por puro amor a El mismo.

            Hay personas a las cuales no se puede contrariar, aún de que lo que dicen carece de razón, sin embargo es un buen vencimiento el dominarse para acertar lo que debemos decir, sin llegar a herir a estas personas tan absolutas y difíciles.

            Siempre hay que sostener la verdad. Hay veces que uno podrá disimularla sin mentir, pero mentir nunca, aunque ello nos cueste algún sufrimiento. Para todo confío en el Señor, porque El me ayudará en cada momento ha hacer lo que es de su agrado. Y así, dar amor a mi Dios Amor. 

            Me escribe mi director, al cual en una carta le le expuse mis fallos y mis sublimidades. Me dice qye voy bien. Esto me tranquiliza en mi vida espiritual, y daoy gracias a mi Dios Amor. 

            Somos almas consagradas, conservemos nuestras almas como se conserva un caliz consagrado, que no se usa más que para poner la Preciosísima Sangre de Cristo. Tenemos que conservar nuestras almas limpias de toda falta voluntaria para el servicio a Dios, y así, Dios, que habita en nuestras almas de una manera especial por nuestra consagración, hará de nuestras almas la morada de sy delicioso amor.