En mi lectura de hoy, leo sobre lo mala que es para el alma la tibieza. Despues de otras muchas que leo antes y después, pone este ejemplo: Es cierto, que cuando una olla está hierviendo, no llegan las moscas a ella, más después que se enfría, se llegan todas hasta ella.

            Cuando un alma tiene fervor, todas las tentaciones huyen. Cuando un alma está tibia todos los demonios la dan guerra.

            Los remedios para evitar la tibieza son: pensar en Dios siempre, tener el pensamiento de la muerte, hacer lectura espiritual, tener oración vocal, guardarse de pecados veniales los cuales apagan la devoción y el fervor, pedir al Señor el espíritu de devoción, determinarse a no dejar los ejercicios espirituales se esté seco o devoto. Procuren siempre consejo de un hombre espiritual que les guíe, y no vayan descuidados a pasar donde no piensa. ¿Cual es la diferencia que hay entre el religioso que sirve a Dios, y el que no le sirve? Yo la diré, y es breve de saber. El religioso que sirve a Dios tiene aquí gloria de mayor perfección. Por el contrario, el que a Dios no sirve, tiene acá el infierno, y después infierno perpetuo de mayor corrupción.

            El descuido del corazón en la madre de la tibieza.

            ¡Queréis cumplir con Dios y con el mundo!

            ¡Queréis que os ame Dios, y vosotros no queréis amarle a El.

            ¡Queréis parlar de día cuanto pudiereis, y queréis venir de noche a rezar!

            Pues sabed, que el pecado venial es la puerta del pecado mortal.

            Es cierto, que más de llorar es lo del religioso flojo, que lo del pecador engolfado en vicios, porque este pena y anda en el camino de la perdición. Pero el religioso que no lo es de costumbre, sino de hábito, con su vana confianza va a parar al infierno.

Sor Luisa María