Es malo adular a las personas. Es engañarlas, hacerlas creer lo que no son, sobre todo si es espiritualmente. Dios nos tomará cuenta de nuestra falsedad al haber mentido adulando a una persona. Quién sabe si por haber adulado a esa persona, no ha llegado en el cielo más alto por haberse dejado engañar, y la otra le pese lo mismo por haber engañado.

            En la adulación no se obra limpio. Hay veces que se va detrás de un favor el cual se busca, de alguna conveniencia personal, de engreírse pensando en nuestro interior que sabemos más que la otra persona. Por eso, cuando no se puede decir una verdad por delicadeza, o por varios motivos, creo que lo mejor es callar. Este callar a la otra persona la hará pensar, y puede ser que se dé cuenta de la verdad.

            La verdad nos suele molestar, pero creo que es de agradecer. Dice Sta. Teresa: <<cuando hablen bien de Ti, ponte triste, y cuando hablen mal, créeles>>. Tal vez, al hablarnos mal, nos dicen una verdad, que de otra forma no se habrían atrevido a decirnos. 

            También contemplo hoy la casa de Lázaro, María y Marta, "Betania". Pensando en como iba Jesús a Betania, el Señor me da a entender que iba sólo a ratos, tiempos cortos, pero, sin embargo, en mi alma por la gracia, está siempre. Gracias mi Dios Amor.

Sor Luisa María