Señor, que corresponda mejor a tu amor. ¡Cuanto te he costado! ¡Cuantos dolores has sufrido por mi! Me da vergüenza ser mejor de los que soy, amarte con mayor generosidad, humillarme ante Ti, que me amas con tanto amor.

            Cometemos muchas faltas por no llegar a examinarnos y así conocernos mejor, por nuestra falta de conocimiento de nosotros mismos, pues al no examinarnos, el Señor no puede alumbrar en nuestro interior con su luz, y así, continuamos cometiendo tantas faltas. En parte pueden llegar a ser involuntarias, algunas veces lo son, y es por falta de nuestro propio conocimiento. Y es ahí donde está la falta, en examinarnos, o si lo hacemos, no hacerlo bien. Hay que examinarnos para corregir mejor nuestras faltas. Y para esto se necesita la gracia de Dios, la luz que ilumina en nuestro interior. Hemos de pedir al Señor en el examen esta luz que nos muestra como está nuestra alma, y pedirse lo con humildad, pues El es Padre y sabe lo que más nos conviene. Al conocer nuestras debilidades, nos podremos corregir de ellas. De esta forma el alma irá siendo cada vez más limpia a los ojos de Dios, y El nos mirará con más amor. Algo que nos enfría mucho el alma para el amor de Dios, es el afán de noticias.

             Los buenos deseos hacen de los pecadores: buenos; de los buenos: perfectos; y de los perfectos: santos.

Sor Luisa María