Las tentaciones tienen por misión, en muchos casos, el impedirnos el poder recogernos en la oración. Se da el caso que muchas veces somos tentados con cosas de las que ni siquiera nos acordábamos y que en esos precisos momentos en que nos recogemos para la oración, vienen a nuestra mente a estorbarnos y a darnos vueltas como algo muy molesto, o no molesto. Pero, si el alma, al ponerse para hacer la oración, es recogida por el Señor sin ella pensarlo ni procurarlo, y el Señor la hace sentir su divina presencia, el alma, entonces, en ese dulce recogimiento se encuentra hablando con Dios amorosamente. Aquí cesan las preocupaciones y las distracciones. Nada molesta, nada estorba, está en una completa paz con su Dios Amor.

            Influye mucho como nos hayamos esforzado durante el día. Hay que dejar resbalar muchas cosas, o mejor dicho, todo lo que nos quite la paz. Sin paz no puede haber recogimiento en la oración, en la paz se encuentra a Dios. Creo que para poder tener oración, muchos métodos estorban. Lo que hace falta es tener una conciencia pura, tranquila, llena de santa paz interior y exterior, dejando a un lado toda preocupación que nos quiera arrebatar esta paz tan preciada. En esa paz es en donde tenemos que encontrar a Dios. Todos los que tratamos de oración, vivimos por experiencia, que cualquier preocupación que tengamos, nos estorba, porque empieza a dar vueltas en nuestra imaginación, y nos impide recogernos con Dios, y es por esto mismo, porque nos quita la paz         

            <<Dios mío, quiero amarte en verdad, y para llegar a amarte como deseo, tengo que renunciar a muchas cosas. Estoy dispuesta a ello, pero ayúdame mi Dios Amor con tu gracia. Sé que estas renuncias me llevarán a muchas humillaciones, desprecios, vencimientos costosos, pero para todo cuento con tu gracia y amor. Sin tu gracia nada soy, bien lo sabes Tú mi Dios Amor. Esque quiero ser tuya por puro amor a Ti, y si para ser tuya tengo que pasar por una vida llena de humillaciones, contradicciones, dificultades, o lo que sea, estoy dispuesta a ello mi Señor, pero repito como siempre que cuento con tu gracia y amor.

            Por eso te digo Señor mío, que me ayudes a no fallar en mis deseos, soy débil, ten compasión de mí. Dame fortaleza para sufrir todo lo que Tu quieras, y conformidad con tu divina voluntad.

            Señor, que yo te ame siempre con puro amor a Ti, mi Dios Amor. Que sea tuya siempre Señor.

            Dios mío, que sepa desenvolverme en todo momento dándote mi amor, por dificultoso que sea lo que se me presente. Con ello, Señor mío, quiero darte amor puro, mi Dios Amor.

            Que mi luchar sea siempre para darte amor, con este luchar te de amor, y más amor, y puro amor.

            Que sea humilde Señor>>.

Sor Luisa María.