Leo en diferentes libros muchas explicaciones para poder encontrarnos con Dios. Entre ellas una es la paz.

            Para mi la paz es única para poder encontrarme con Dios, porque en esta paz interior y exterior es donde encontramos a Dios. Sin esta paz veo dificilísimo encontrarnos con Dios. La paz depende de nosotros. La paz nos la tenemos que hacer nosotros. Y si de verdad amamos a Dios, encontraremos la paz y con esta paz a El.

            Veo dificilísimo encontar a Dios si nosotros no trabajamos para ello. Por cualquier cosa nos inquietamos, aun de ser pequeñas o sin impotancia, y perdemos la paz que necesitamos para poder encontrarnos con Dios. Por eso, tenemos que hacer un vacío completo, exterior e interior. Al hacer este vacío, nos encontramos que nada nos preocupa. Entonces llegaremos a tener esa santa paz que se necesita para poder encontar en nuestro interior, en el fondo de nuestra alma, a Dios, que nos espera lleno de amor.

            Por eso, a mi me gusta al empezar la oración, pedir perdón a Dios de todas mi faltas, hasta de las más pequeñas. Así, con esa pureza, sin preocupación ninguna, con esa santa paz, procuro recogerme, si el Señor no me recoge antes. De esta forma empiezo mi oración. Hay veces que el Señor recoge mi alma al empezar, otras veces en la mitad de la oración. Si el Señor no me recoge, procuro hacer la oración meditando, o estando amorosamente con El.

            La oración es un encuentro, y el encuentro una intimidad; la oración es la intimidad con Dios. No tenemos que violentarnos en la oración. Siempre tiene que haber calma y tranquilidad. Dios habita en el alma, El se deja sentir en mi. El sentir su divina presencia con nada se puede comparar. Se siente a Dios, y el alma sabe con certeza que es Dios. Al sentirle le veo aunque no le vea. Al sentirle me habla aunque no le hable. Al sentirle se da a entender sin decir nada.

            Es una presencia divina que se ve, que se oye, que se entiende sin decir nada, sin ver nada, todo en silencio, pero entendiéndolo todo exactamente. Esto acaece en ese recogimiento interior que Dios pone al alma. Donde El habla sin hablar, se deja oir sin ruido, se deja entender sin palabras. En este silencio divino donde todo es amor, todo se hace por amor y con amor. El alma despues de este encuentro de silencio con Dios, sale cambiada, fortalecida, como nueva, es otra, Dios la ha dicho en su silencio: "Si me sientes con amor, es porque te amo. Si sientes que me recreo en tu alma, es porque me eres agradable. Si me sientes en tu alma, es porque me posees".