LA LIMPIEZA DE CORAZON.

("Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"). (Presencia de Dios  en el alma)

 

            He oído una homilía sobre los limpios de corazón. Esto me gusta pensarlo mucho, pues, me parece que es una de las principales virtudes que necesitamos para ir a la oración, al encuentro con Dios.

            Jesús dice en el Sermón de la Montaña: "Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios". Jesús llama dichosos a los limpios de corazón, a esas almas limpias, de corazón sencillo, sin doblez, almas humildes, transparentes, que dejan ver hasta el fondo su limpieza de corazón.

            Un corazón limpio no tiene motas, las cuales son nuestras imperfecciones. No tiene faltas, las cuales son nuestras faltas. No tiene impurezas, porque sus acciones son puras.

            El limpio de corazón tiene que reflejar a Dios en sus obras limpias, en su convivencia, en su mirada pura, en su coversación sencilla y sib doblez, en su porte sin altivez, en su andar sin obstinación y orgullo, en su mirada humilde y veraz. Que los que le ven, puedan decir: Esta alma refleja a Dios. Procuremos tener limpieza de corazón para que en nuetras obras reflejemos a Dios.

            Para ir a la oración, al encuentro con Dios, vayamos con un corazón limpio y humilde. Esto nos dará la paz interior y exterior que necesitamos para encontrarnos con Dios. Al llegar aquí, se comprende que ya hemos hecho todas las renuncias que necesitamos y vencimientos para este encuentro con Dios Amor.

            Si amamos a Dios con esa limpieza de corazón que El quiere, entonces, las renuncias, los vencimientos, y todo lo demás, por costoso que sea, lo haremos gustosos porque con ello damos algo de amor a Dios, y así poderle demostrar que le amamos de verdad. Creo, que sin esa limpieza de corazón la oración no puede dar fruto, porque el encuentro con Dios no ha sido como tenía que ser.